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lunes, 20 noviembre 2006
Maus. Relato de un superviviente
Tras una semana medio acatarrada y la salida nocturna del Viernes, el fin de semana se presentó griposo (lo que ha ayudado a mi débil fuerza de voluntad a resistir y no ir de tapas a que me atraquen.. de momento) así que he pasado la mayor parte del tiempo en casita bebiendo agua de limón con miel y leyendo.
Ya tenía ganas de un finde con tiempo para eso, coger una manta, una bebida caliente y sentarme en el sofá acompañada de un buen libro y con un buen porrón de horas de tranquilidad por delante para devorar la lectura. Lo mejor es que me ha dado tiempo de avanzar bastante con libros que tenía pendientes y en concreto con algunos cómics.
Además de los tomos 3 y 4 de Akira, que me los he merendado con patatas (muy chulos, ya solo me quedan dos tomos para terminarlo) he terminado de re-leer Maus de Art Spiegelman.
Me lo dejó mi amigo P. hace ya bastante tiempo. Lo leí, y lo volví a coger de nuevo hace un par de meses, me impactó mucho y quería empaparme un poco mas del detalle de los dibujos, los diálogos.. disfrutarlo un poco mas vaya!.. me pasa alguna vez con libros que me dejan, cuando me han gustado mucho o me han tocado la fibra de alguna manera, parece que me cuesta soltarlo y hay que leerlo varias veces para no dejar escapar un solo detalle… en este caso han sido ambas cosas, me encantó y me “tocó”.. no deja indiferente.
Ayer estuve “despidiéndome” (ya es hora de que vuelva con su dueño) de Maus casi todo el día, y es que engancha, es muy potente.
Es una historia real, Art Spiegelman, nos cuenta la historia de su padre, Vladek Spiegelman, un judío polaco que vivió los horrores del holocausto nazi durante la segunda guerra mundial, a la vez que nos muestra la complicada relación que el mantiene con su padre, un hombre marcado para siempre por el horror que le tocó vivir : su mujer, Anja se suicidó y Vladek se convirtió en una persona uraña, maniática y difícil de tratar.
La lectura nos sitúa en Estados Unidos, con un Art ya adulto y que decide narrar en forma de cómic las vivencias de su padre, su madre y su hermano, al que nunca llegó a conocer (murió siendo niño víctima de todo aquel horror). Para ello, pide a su padre que le cuente todo aquello, lápiz y grabadora en mano.
La historia es dura, cruel, fría,… como no puede ser de otra manera al hablar de algo tan horrible y tremendo como fue el exterminio de judios bajo el mandato del tercer Reich.
Quizás por eso Art Spiegelman dibujó a los protagonistas de su libro como animales, para darle un poquito mas de “distancia” y no personalizar más la historia. Así, los ratones representan a los judíos, los gatos a los alemanes, los cerdos a los polacos, las ranas a los franceses, los ciervos a los suecos y los perros a los americanos.
En alguna parte leí que la elección de los animales no fue casual, sino que fue deliberada, una metáfora sobre la ratonera en que se vio convertida Polonia para los judíos.
El relato comienza cuando Vladek se casa con Anja, una joven judía de una familia adinerada. Al poco tiempo de estar casados y tener un bebe, comienza la persecución de los judíos por parte de los nazis: son atacados, apaleados, aislados y separados en ghetos, hasta llegar al exterminio puro y duro. Matemático. Estudiado. Aterradoramente frío y cruel. Inimaginable.
Vamos siguiendo a través de la historia de Vladek todos los horrores a los que se vieron expuestos todos los no considerados “arios”, van perdiendo a todos sus familiares (incluido su hijito Richeu), hasta que terminan separados al ser llevados a los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau.
En esta parte se nos muestra la dureza y crueldad de los campos de concentración, el cómo en medio de todo ese horror muchos mantuvieron la esperanza, cómo se las ingeniaron para escapar de las cámaras de gas o los hornos crematorios, el cómo un pequeño gesto de bondad puede salvar una vida y el enfrentarnos a crueldades y horrores que todavía hoy cuesta asimilar y aceptar que sucedieron.
El libro concluye con el final de la narración de Vladek, un anciano ya muy enfermo: los nazis pierden la guerra con la llegada de las tropas americanas y Vladek y Anja por fin vuelven a encontrarse al cabo de un tiempo.
Es un gran libro que recomiendo a todo el mundo. De hecho ganó un premio Pulitzer.
Ahora me ha quedado el gusanillo de leerme una trilogía que regalé en su día y que creo que voy a volver a comprar para tenerlo para mi: CAT SHIT ONE de Motofumi Kobayashi. Esta vez tres tomos de un cómic, también interpretado por ratones y gatos, y que habla sobre la guerra de Vietnam.
18:00 Anotado en De Todo Un Poco | Permalink | Enviar a Email
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Comentarios
Me alegra que te gustara.
El de CatShitOne tiene buena pinta... a ver si te lo compras y me lo pasas.
Anotado por: P. | martes, 21 noviembre 2006
por supuesto que te lo pasaré, solo faltaría.
un besiño gordo
Anotado por: lilith | martes, 21 noviembre 2006

